Alocasia en otoño: ¿dormancia o muerte? Cómo saberlo y qué hacer

· por Lena Krause · 4 min de lectura

Alocasia en otoño: ¿dormancia o muerte? Cómo saberlo y qué hacer

Cuando llega el otoño, muchas Alocasias empiezan a perder hojas, se ponen amarillas o se quedan directamente “peladas”. Es normal entrar en pánico y pensar que la planta ha muerto. La buena noticia: en la mayoría de los casos se trata de dormancia, un proceso natural de descanso, no de la muerte de la planta. Aquí te explico cómo diferenciar ambas situaciones y qué hacer en cada caso.

¿Por qué la Alocasia entra en dormancia en otoño?

Las Alocasias son plantas tropicales originarias del sudeste asiático, acostumbradas a ciclos de luz y temperatura muy estables. Cuando los días se acortan y bajan las temperaturas (algo típico del otoño e invierno en interiores con menos horas de sol), la planta interpreta que las condiciones ya no son ideales para crecer. Entonces “cierra el grifo” de energía y la redirige hacia el rizoma o el cormo, ese tallo subterráneo o semi-subterráneo que funciona como almacén de nutrientes.

Es un mecanismo de supervivencia, no un fallo de cuidado. Variedades como Alocasia amazonica, Alocasia zebrina o Alocasia polly son especialmente propensas a entrar en reposo en cuanto baja la luz o la humedad ambiental.

Señales de que es dormancia (la planta está viva)

Señales de que la planta ha muerto (o está muriendo)

Si notas podredumbre, actúa rápido. Saca la planta de la maceta, corta con tijeras desinfectadas toda la parte blanda hasta llegar a tejido blanco y firme, deja secar la herida un día y vuelve a plantar en sustrato seco.

Qué hacer si tu Alocasia está en dormancia

  1. Reduce drásticamente el riego. Riega solo cuando el sustrato esté completamente seco varios centímetros hacia abajo. En dormancia, una Alocasia puede aguantar semanas sin una gota de agua.
  2. No fertilices durante el reposo. La planta no absorbe nutrientes de forma activa y el exceso de sales puede dañar el rizoma.
  3. Mantén la planta en un lugar templado, idealmente entre 16 y 21 °C. Evita corrientes de aire frío y calefactores apuntando directo a ella.
  4. Deja el tallo o rizoma en la maceta (no lo desentierres), a menos que veas signos de pudrición. Muchas Alocasias “duermen” con el rizoma bajo tierra y rebrotan en primavera.
  5. Reduce la luz indirecta a niveles moderados. Si no está creciendo, no necesita luz intensa.
  6. Ten paciencia. La dormancia puede durar de 6 a 12 semanas, a veces más si el ambiente interior es frío o seco.

Cómo saber cuándo vuelve a despertar

En primavera, cuando aumentan las horas de luz y sube la temperatura ambiente, deberías ver un pequeño brote (un “cuerno” verde o rosado) asomando desde el rizoma. Esa es la señal inequívoca de que la planta sobrevivió al reposo. Ahí puedes retomar el riego regular y, pasadas unas semanas de crecimiento activo, volver a fertilizar, eso sí, con dosis diluida.

Conclusión

Perder hojas y quedarse “pelada” en otoño no significa que tu Alocasia haya muerto. En la mayoría de los casos es dormancia, un descanso natural ante la bajada de luz y temperatura. La clave para distinguirla de la muerte real está en el tacto y el olor del rizoma: firme y sin olor, buena señal; blando, acuoso o maloliente, pudrición. Reduce el riego, evita fertilizar, mantén temperaturas templadas y ten paciencia. La recompensa llega en primavera, cuando un nuevo brote confirme que tu planta simplemente estaba durmiendo.

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